viernes, 24 de octubre de 2014

Este racismo nuestro

Por Jessica Cueto

Como negra venezolana, que ha vivido procesos sociopolíticos tan importantes como fue y sigue siendo la revolución bolivariana y chavista, no me escapo del análisis a lo interno y externo de nuestra posición en esta sociedad capitalista, patriarcal y racista, como es la venezolana. Intentaré explicar entonces, la sensación de ser negra y mujer en esta sociedad que niega ser racista y patriarcal, y que bajo la cara del racismo, endoracismo y misoginia no ha dudado en dejar claro mi lugar en ésta.
Entendiendo que el racismo es externo al grupo, mientras que el endoracismo es la internalización del racismo por el pueblo sometido, aceptando su autonegación; identificándose así, el colonizado con el colonizador.
Un racismo, frontal, y profundamente  hiriente lo experimenté a los 5 años, cuando otra niña, blanca, aclaró firmemente y sin tuteos que no jugaría conmigo por negra; eso me hizo tocar piso, y entender rápido que mi lugar como negra era distinto al de los blancos. Este no fue el primer episodio de racismo, ya en preescolar recuerdo, no tan traumáticamente, el que al jugar se me emparentaba casi inmediatamente con otro niño negro para hacer las veces de sirvientes, nunca los papás o los hijos.
Aclaro que mi lugar de crianza no fue en los Andes, o en el este del este de Caracas donde cuesta encontrar caras prietas, sino en el estado Vargas, costa litoralense, llena de negros, negras, morenos y un sin fin de mestizos.
Ya desde mi círculo familiar, a pesar de mostrar un marcado orgullo por la negritud de nuestra herencia, se mostraban rasgos endoracistas reservados a otros negros al que se les quisiera denigrar o "ubicar". Comentarios como, "negro y feo", "negrestín", "fondo 'e paila", "pelo malo", y aclaratorias con respecto a la estética, donde lo negro es feo, ordinario y pobre, convivían a la vez con un discurso de orgullo y resistencia afro.
Por otra parte están los negros que se asumen claramente menos por su condición étnica-cultural, buscando siempre hacia esa herencia blanca remanente en el mestizaje. La nariz fina, los labios no tan gruesos, el cabello "bueno", la piel clara, como también el deslinde de sus tradiciones originarias.
La sintesis de esto, desde mi perspectiva es mas abundante y agresiva; es el chiste que no termina de asumirse racista/endoracista, en cambio se ofende si se le enfrenta, quedando el ofendido como acomplejado. Y no se limita al negro, va también para el indígena, el pobre y para la mujer. Esta en apariencia no agrede al discriminado, sino que asume una posición implícita de menosprecio por la condición discriminada. Se dice tolerante, que no le importa el color de piel, cultura o género, pero no duda en desmeritar por estas condiciones. 

Un ejemplo que para mí lo resume, me ocurrió con unos conductores andinos con los que viajé desde Caracas al estado Mérida. En este recorrido pasamos por un reductor de velocidad donde estaba una chica morena, claramente de origen humilde, vendiendo café, a lo que a manera de chiste el conductor comentó con otros pasajeros -Diga un número, y se la gana-. Esto parecerá no ser necesariamente racista, clasista y misógino, pero algo se sentía en el tono "chistoso", además del hecho de que yo, mujer negra, nunca deje de ser para el chofer al momento de dirigirse hacia mí, "negrita", a diferencia del resto de los pasajeros que siendo blancos nunca fueron llamados "blanquitos". El conglomerado en su conversación nunca tuvo una actitud frontalmente racista, pero entre risas y chistes (de mal gusto), mostraban el menosprecio de lo negro, indígena y femenino.
Y este para mi es el mayor problema, porque que difícil es reclamar un derecho cuando no se ve violentado, y en cambio es ridiculizado.
Diariamente observo y vivo prejuicios que dejan en mal puesto la negritud, considerándola menos, intelectual, cultural, económica y estéticamente.
Consideraciones sin enfrentamiento donde una persona es fea por sus rasgos negros o indígenas, pero es considerada bella, por sus facciones blancas; presunciones de la condición delictiva de una persona por su color de piel y aspecto humilde; el asombro colectivo en la presencia de intelectualidades de etnia no blanca; las aseveraciones ciegas de flojera y suciedad, atribuidas a etnias indígenas y comunidades afrodescendientes; exotización de la cultura afro e indígena, haciéndola ajena y rara; reconocimiento por características negativas a comunidades afro e indígenas; preferencia por supuesta decisión personal, desligada del racismo, la socialización con personas blancas; divulgación a modo de chiste, clichés racistas, clasistas y misóginos.
Existen otras muchas formas de este racismo/endoracismo disfrazado, pero son en ocasiones tan sutiles, que el reclamo es más difícil que la complicidad. Debe haber una legitimación de la denuncia ante este tipo de hechos, que no por ser sutiles, son menos ofensivos.
Venezuela es un país pluricultural y multiétnico, lleno de culturas diversas, lo que detrás del título de mestizo ha sido utilizado para invisibilizarlas, quedando tácitamente resuelto la supremacía de lo blanco sobre lo negro e indígena, quedando grabado en nuestra conciencia colectiva.

Fotografía 1: nuestratierraabundante.weebly.com
Fotografía 2: aserne.blogspot.com

viernes, 10 de octubre de 2014

Mi lavado para salir!

Por Jessica Cueto


Quizá ya han leído por algún blog de estos afro femeninos que nuestros cabellos son característicamente resecos y deben ser sometidos a tratamientos intensivos de hidratación para mantenerlo saludable. Aquí entra el co-wash, o lavado con acondicionador; esta es una técnica altamente recomendable, ya que permite limpiar nuestro cabello sin someterlo a los sulfatos que contenidos en champús resecan el cabello y lo fragilizan con el uso prolongado y frecuente. Esta técnica es conocida por ayudar a desenredar contribuyendo a la suavidad del cabello, mientras lo mantiene junto con el cuero cabelludo limpio e hidratado sin privarle de sus aceites naturales.
La cuestión es sencilla, en lugar de lavarnos el cabello con champú, nos colocamos abundante acondicionar, mientras frotamos con la yema de los dedos el cuero cabelludo dejando caer el acondicionador en el cabello, para luego enjuagarlo bien con abundante agua.
Asimismo el LOC y LCO, con diferencias en el orden de aplicación de cada producto, es el método de hidratar y sellar el cabello para mantener la hidratación por más tiempo. La técnica  consiste en aplicar agua, luego crema y por último aceite en el cabello, LCO Liquid Cream Oil (Líquido, crema y aceite) ,  o también  agua, luego aceite y por último crema LOC Liquid Oil Cream.


Al conjugar ambas técnicas, Co-wash y LCO por varios meses he descubierto un método para flojos que me ha funcionado bastante bien, dejando mi cabello limpio e hidratado, sin la posterior sensación de resequedad típica del lavado, y listo para salir. Este procedimiento con algunas variantes, también es conocido como wash & go (lavar y salir).

1.- En principio me humedezco el cabello con abundante agua.
2.- Coloco una cantidad generosa de baño de crema, acondicionador o crema de tratamiento intensivo en el cabello.
3.- Aprovecho de desenredarme el cabello en partes, primero con los dedos y luego desde puntas a raíces con un peine de dientes separados.


4.- Ya con el cabello desenredado y con acondicionador, froto con las yema de los dedos (no las uñas) el cuero cabelludo, para luego ir llevando con suaves masajes el acondicionador hasta las puntas del cabello. Para ayudar a la distribución del acondicionador pueden ir humedeciendo el cabello.



5.- Desenredo de nuevo el cabello con los dedos y empiezo a enjuagar con abundante agua fría. A medida que enjuagan el cabello, el acondicionar se va haciendo espumoso, por lo que aprovecho y vuelvo a masajear el cuero cabelludo para limpiar mas profundamente.
6.- Escurro el cabello muy bien con las manos.
7.- Aplico otro acondicionador o crema para peinar, peinándolo enérgicamente con los dedos para que se distribuya uniformemente en todo el cabello.
8.- Por último extiendo aceite para el cabello, preferiblemente 100% natural (almendras, coco, argán, aguacate, ricino, romero) en mis manos para distribuirlo uniformemente en todo el cabello, y lo dejo secar solo. Esto funciona para sellar la hebra del cabello, manteniéndolo hidratado por más tiempo.


Al momento de ir desenredando y peinando con los dedos, vamos definiendo la forma en que nos quedará el cabello, así que si quieren que salga con carrera a la mitad o de lado, deben definirlo desde que lo desenredan y antes de aplicar el aceite en el sellado.
Esta técnica permite limpiar el cabello sin maltratarlo en exceso, pero si utilizamos productos capilares que contengan petrolatos y siliconas estas sólo pueden ser removidas por agentes detergentes como los contenidos en los champús, por lo que se recomienda el lavado habitual con el acondicionador o co-wash y entre intervalos de tiempo con champú, preferiblemente sin sulfatos.
En mi caso mensualmente lavo mi cabello con champú y el restante de las veces con baño de crema, acondicionador o crema de tratamiento intensivo en el cabello
Es importante destacar que nuestros cabello afro no deben tener el mismo tratamiento que cabello lacios, ya que es característicamente reseco, por lo que la frecuencia de lavados así como las cantidades de cremas hidratantes deben adaptarse a la necesidad y textura de nuestros cabellos.
Abajo dejo links interesantes sobre el cuidado de nuestro cabello.
 ¿Y tú, que tratamientos usas?

http://afrohair.es/2013/07/hidratar-el-pelo-afro-loc-y-lco.html
http://afrohair.es/guia-principiantes-naturales/productos-basicos-para-cabello-natural
http://www.get-the-look.cl/articulo/-lavas-tu-cabello-con-acondicionador-conoce-la-tecnica-del-co-wash-y-ve-para-que-tipo-de-cabello-es-indicada_a1083/1
www.youtube.com/watch?v=Rm4lmWBEbn4

Fotografía 1: www.sofiablack.com
Fotografía 2 : afrohair.es
Fotografía 3: www.ebay.es
Fotografía 4: afrohairvideos.com
Fotografía 5: www.i-chollos.com

lunes, 6 de octubre de 2014

Cumplemés

Por Beatriz Aiffil
Publicado en Correo del Orinoco, Caracas, domingo 05 de octubre de 2014



Hola, Comandante.
Te escribo hoy porque tú sabes qué día es hoy y porque sé que lees el Correo regularmente como antes, como siempre…
Tengo tantas cosas que contarte, aunque si el poeta eres tú, como dijo el poeta, qué puedo yo contarte Comandante. El que asomó al futuro su perfil y lo estrenó con voces de fusil fuiste tú guerrero para siempre tiempo eterno. ¿Qué puedo yo cantarte Comandante? También sé que sabes que no es mi letra sino la de otro poeta pero la he tomado prestada para agarrar fuerza y contarte cosas sin lastimarte más de lo que debes estar por lo que nos ha pasado esta semana.
Estuvimos en la Asamblea como tus reporteros. Y bueno, la nota de prensa dice del llanto de unas madres rotas. Dice del enérgico discurso de un presidente que está encargado de llevar las riendas de este carruaje donde nos hemos montado contra todas las adversidades nacionales e internacionales. Dice de tus hijas transmitiendo aplomo y coraje. De la dulzura de tu florecita y de la fuerza de tu María. Dice también de la juventud resteada con esta revolución porque nacieron con ella. Dice del himno cantado por ti con bandera a media asta bajo una medialuna triste sin estrellas.
Estuvimos en la Asamblea como pueblo. Y la nota de pesar porque ya no es nota de prensa dice de la rabia contenida, dice de un pueblo que pierde otro soldado puesto desde muy joven a la orden de tu ejército patriota. Y a otra soldada, su compañera. Dice de un pueblo que asistió a darse una palmada en el hombro en obvia autoconvocatoria a seguir luchando a pesar de los pesares, cada vez con más fuerza para llevar adelante este proceso de cambios a nuestro favor. Y también tengo que decirte, Comandante, que no entiendo por qué todavía la cosa no se ha revertido, es decir, por qué no es el pueblo quien tiene el privilegio de entrar primero y sin tanto sometimiento que lo obligue a palanquear, a chapear o a retratarse con la farándula si esto es una revolución. Y más si estos muertos son pueblo y sus madres ¡tú hubieras visto a la mamá de María y a la de Robert!, son pueblo-pueblo. Entonces ¿por qué el pueblo-pueblo, el que de verdad pone el pecho, aún no tiene derecho a entrar por la puerta grande y con honores? ¿Por qué se les pone alcabala para velar a sus propios muertos? 

Deberías pararte al lado de la muchedumbre y escuchar atentamente lo que dice y lo que quiere decir. En nuestro jardín no todo es bello pero no hay temor.


lunes, 29 de septiembre de 2014

Cuando la violencia es el mestizaje

Por Esther Pineda
Publicado originalmente en http://estherpinedag.com/


A propósito de las discusiones generadas a partir del 12 de octubre y la politización de las nominaciones atribuidas a esta fecha, se hace necesaria la reflexión sobre algunos elementos. La idea del mestizaje en América Latina y más específicamente en nuestro país se introdujo y constituyó como un instrumento invisibilizador del extermino genocida ejercido por los europeos en contra de las civilizaciones de nuestra América.
Si bien es cierto que nuestra población se constituye de mestizos (vale acotar que fundamentalmente en los sectores más desposeídos, pues sin duda las auto reconocidas como élites se han cuidado lo suficiente de manchar “su pureza racial”) éste es y fue un mestizaje violento, violentado y violentador; específicamente violentador de las mujeres, indígenas y africanas constituidas en objeto de placer del hombre blanco colonizador.
El 12 de octubre de 1492 se constituye como el momento histórico clave en el cual podemos reconocer el inicio de la expoliación de nuestros recursos, el desplazamiento de nuestras culturas originarias y de la aún ejercida violencia contra nuestros pueblos, pero más aún hacia nuestras mujeres, las cuales continúan arrastrando la secuelas de esa violencia, al seguir siendo las mujeres indígenas y afrodescendientes las más excluidas y violentadas.
Si bien en éstas denominadas sociedades “modernas”, la discriminación exclusión, subordinación y violencia, ha proliferado y extendido, manifestándose en diversas formas, no solo en favores sexuales obtenidos a través de la intimidación, la fuerza y el irrespeto a la voluntad, sino por el contrario en su materialización en prácticas socioculturales y políticas que marginalizaron y profundizaron las precarias y deshumanizantes condiciones de existencia de la mujer, comprendida y definida como diferente e inferior por el colono hombre, blanco, heterosexual, poseedor de riquezas y cristiano.
Es por ello que la pobreza y la inequidad tienen nombre de mujer, para ser más específica, de mujer indígena y de mujer afrodescendiente. En todas las sociedades en donde impera la pobreza, sus mayores exponentes son las mujeres, sin embargo esta pobreza feminizada ha de tener como agravante indudablemente su pertenencia étnica-racial. Si a esto añadimos y reconocemos a las mujeres afrodescendientes e indígenas sexo diversas (lesbianas, bisexuales, transexuales) y obreras, las posibilidades de emancipación, participación y decisión habrán de verse más constrictas.
En el caso de los derechos sexuales y reproductivos, por mencionar una de las tantas aristas de la discriminación, las mujeres indígenas y afrodescendientes tienen mayor riesgo de morir producto del aborto o interrupción voluntaria del embarazo, al haberse constituido éste en privilegio exclusivo de los grupos dominantes, es decir de aquellas mujeres blancas o eurodescendientes con acceso a los recursos económicos.
No basta entonces para erradicar el racismo y la desigualdad por razones de género con el reconocimiento nominal e icnográfico, la burda exposición y exhibición de estos pueblos y mujeres históricamente invisibilizados(as), sin modificar la estructura organizacional de la sociedad en pro del reconocimiento e inclusión participativa; la diferencia necesariamente debe traducirse en oportunidad, en visibilización, en participación, indistintamente de la posición desde la cual comprendamos aquellos hechos del 12 de octubre que aún marcan el destino de nosotras como mujeres.
El reto de nuestras instituciones ha de ser la búsqueda de superación de la discriminación excluyente y los tradicionales criterios asistencialistas del estado burgués caritativista, la sociedad demanda su sustitución por políticas afirmativas, en donde las mujeres se definan como hacedoras de sus realidades y soluciones, mediante el apoyo de un estado y un complejo institucional consolidado como apoyo, acompañante, y creador de condiciones, que en consecuencia permitan la vindicación, protagonismo y participación de las oprimidas, lo cual solo puede lograrse mediante la descolonización, despatriarcalización, descapitalización y desracialización de las relaciones social y del estado.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Negra y afrodescendiente

Por Beatriz Aiffil 
Publicado originalmente en http://encontrarte.aporrea.org/129/creadores/a12147.html



Madre blanca, puta enmantillada.
Madre india, florecilla inocente.
Madre negra, follona, madre África. Madre.
Hija de madre rota, ébano profanado que sin embargo ríe.
Padre blanco, legendario mesías.
Padre indio, trovador de tristezas.
Padre negro, guapachoso. Majestad africana. Padre.
Como todos los negros, hija de algún rey africano. 
Y me llaman negra y como negra respondo.
Negra imagen me devuelve el espejo de laguna donde el patito se vio feo, no por cisne sino por negro. Y si yo me veo negra supongo que los demás me ven negra, por lo tanto negra navego sobre el mar de las diferencias.
Afrodescendiente, no cabe duda de ello. Afrodescendiente porque no olvido la cacería, el tráfico, la trata, la esclavitud, el látigo, el cimarronaje ni, mucho menos, la libertad.
Me planto heredera de aquellos negros y negras que, a su pesar, hicieron la travesía del Atlántico y arrastraron cadenas en diáspora por toda América.
Traigo sangre del fiero león y también del colibrí. Savia de baobab y de humilde cilantro. Traigo de indio. También traigo de blanco... Traigo de todo.
Pero me llaman negra y como negra respondo. 
Soy negra y afrodescendiente.
Tarareo las canciones de los que alguna vez fuimos excluidos y pisoteados a causa del color de la piel: Emancipate yourselves from mental slavery, none but ourselves can free our minds...Es hora de romper con la esclavitud mental, nadie puede liberar nuestras mentes sino nosotros mismos. Por qué tener miedo a nada si ya nadie puede detener el tiempo.
Este es el tiempo. La sangre ruge en las venas.
Negra y afrodescendiente. 
Sangre África.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

No me llame negro, dígame afrodescendiente. No me diga afrodescendiente, llámeme negro.

Por Esther Pineda
Publicado originalmente en http://estherpinedag.com/

El ser es lo que los hombres hablan” (Gorgias), es decir, a partir del lenguaje se construye y deconstruye al ser social; de su nominación dependerá su visibilidad y reconocimiento, de su omisión o nominación descalificada su invisibilización y exclusión.
Sin duda, los europeos herederos de una tradición filosófica, bien lo comprendieron, pues efectivamente asumieron que mediante la asignación de un lenguaje discriminatorio seria posible institucionalizar, transmitir y mantener el racismo.
En este contexto el lenguaje sin duda se constituyó como un elemento significativo en el proceso de construcción de una sociedad jerarquizada, instaurándose como elemento de fomento, legitimación e institucionalización de las desigualdades.
De este modo el término “negro/negra”, fue empleado para denominar a las personas africanas secuestradas y esclavizadas, como a sus descendientes (afrodescendientes) nacidos en territorio americano; no obstante, dicha nominación cumpliría una clara y definida función social, la cual seria: diferenciar a todo individuo no europeo, descalificarlo y subordinarlo por el color de su piel.
Así, “Lo negro” fue asociado al mutismo, la invisibilidad, la ignorancia, a la noche y en consecuencia a la oscuridad, como lugar por naturaleza inhóspito, desolado, desapacible y lleno de vicios, en efectiva contraposición a lo blanco.
Por ello, no es azaroso que en nuestro lenguaje cotidiano y representaciones icnográficas, “lo negro” se encuentre estrechamente asociado a tipificaciones envilecedoras, vinculado a lo malo, la desgracia, la desdicha, lo perjudicial. El mercado negro (contrabando, venta, distribución o intercambio clandestino e ilegal de bienes y servicios), el jueves negro (desplome de la bolsa de valores de nueva york), humor negro (satirización de situaciones sociales oscuras, dolorosas, polémicas), un futuro negro, gato negro (símbolo de mala suerte), dinero negro (aquel proveniente de actividades delictivas), magia negra (brujería), entre otros; los cuales son solo una muestra del carácter significantemente vilipendiado de la negritud.
No obstante, el término “negro”, por si mismo, no posee una carga negativa o degradante del sujeto social, por el contrario, sería en el contexto antes descrito donde le fueron atribuidas significaciones negativas y peyorativas sobre la negritud. Por ello se hace necesaria la rigurosa diferenciación entre los contenidos simbólicos, como así mismo, la efectiva y eficiente distinción entre las designaciones del sistema racista, pues sin duda no será lo mismo “negro” que “negreado”.
El ser “negreado”, sin duda constituye un acto de diferenciación violenta y excluyente, sin embargo, pese a la injerencia, penetración, e intentos de desarticulación y erradicación de la cultura africana autóctona por parte del europeo esclavista, lo “negro” en nuestras sociedades latinoamericanas y caribeñas permitió la construcción de una identidad, fundamentada en la experiencia racializada común (la descendencia africana, el secuestro y movilización forzada, como su consecuente y aún vigente discriminación a través de la ideología racista).
Por ello debemos ser cautelosos (as) al plantearnos la supresión absoluta del término negro y su sustitución incuestionable por el término afrodescendiente, haciéndose necesario reflexionar si nos encontramos frente una diferenciación liberadora o una resignificación excluyente.
Los esfuerzos de los pensadores(as), lideres(sas) y movimientos afrodescendientes, deberán estar orientados a presentar a los actores sociales el origen de estos contenidos, sus significados, los contexto en los cuales surgieron y se han hecho manifiestos, su carga ideológica, a partir de lo cual este sujeto históricamente oprimido como también el tradicionalmente opresor comprenda la génesis de su situación y pertenencia de clase.
De este modo, la liberación del yugo colonizador que aún nos oprime solo será posible en la medida en que a los actores sociales les sean facilitadas las opciones y herramientas históricamente negadas; permitiendo que el sujeto se encuentre en capacidad de abordar su situación social específica y diferenciada; como además, establecer los criterios para la construcción de su historia, pensamiento e identidad, desde su experiencia, contextos y significaciones que le son cómodos y comunes.
Intentar imponer la afrodescendencia como identidad única y absoluta será un acto trasgresor, similar a la dinámica operativa del europeo esclavista y explotador, degenerando en la profundización de la situación de foráneo social de este grupo socialmente excluido y discriminado.
La afrodescendencia debe presentarse como una invitación, como llamado al conocimiento, la identificación y en consecuencia al autoreconocimiento. De lo contrario, la dignificación de la negritud y la descendencia africana habrá de convertirse en la tiranía de la afrodescendencia.

viernes, 5 de septiembre de 2014

El mito de la belleza negra

Por Jessica Cueto


El paso al cabello natural es toda una decisión especialmente en estos tiempos de belleza construida y artificial, donde mientras mas plástico o irreal mejor. Una época de cabellos excesivamente abundantes a punta de extensiones, con un liso rizado solo obtenido con maquinas, de cuerpos esbeltos en el hambre con voluptuosidades de quirófano; el cabello natural, así como un cuerpo y una vida natural, es más que una decisión, es una "raya" en el monopolio estético que vivimos, donde sólo un patrón encaja en lo bello, obligando al resto a encajar a punta de dinero, bisturí y problemas existenciales.
Y aquí estamos, nosotras las mujeres reales, las que tienen celulitis, y amanecen despeinadas, con ojeras, sin medidas perfectas, las que además no quieren hacer millonarios a una pequeñísima parte del mundo a fuerza de baja autoestima. Y mas específicamente estamos las que tienen la nariz chata, los labios gruesos, y el cabello como para arriba, estamos las mujeres negras.
En principio hay que aceptarnos, y entender que el patrón al que nos obligan a encajar es irreal, y mas allá de eso, nunca lograremos encajar, ni con todo el dinero del mundo, ni con los rezos de la mamá, ni los menjurjes de la abuela, ni con el marido hijo de europeos; tenemos que asumir que somos como somos. Luego de asumirlo y digerirlo, ¡celébralo! disfrútalo, enorgullécete de ser negra, de ser como eres, de parecerte a tu mamá y a tus abuelas, de tener la misma nariz del pai y el pelo de la tía; enaltece tu herencia, porque viene de gente que amas y porque representa luchas, victorias, alegrías, amor, orgullo, y belleza.
Ahora sintámonos bonitas desde esa herencia, desde lo negro, desde lo que somos y no desde el ideal creado. Y en este punto, hago énfasis en lo que somos, no en lo que comercialmente somos las mujeres negras, a veces morenas con cuerpos voluptuosos con cabello "rizo perfecto" labios carnosos pero no tanto, y nariz tirando a perfilada. Las mujeres negras podemos ser desde bachaconas (morena clara con cabello claro) hasta negras bien oscuras, desde el cabello crespo hasta un rizo enroscado,  con facciones muy finas o gruesas; nuestra belleza no encaja en una propaganda, no somos un solo tipo de belleza, somos muchas.
Debemos vernos bellas bajo expectativas reales, no dentro de estándares de belleza "negros" creados que te venden un champo o una cirugía plástica. No saben cuantas veces me sentí frustrada al usar una marca de acondicionador que me prometía unos rizos perfectos, o cuantas veces caí en el error de considerar a una "negra fina" más bonita por sus facciones. Buscando mi negritud encontraba fantasías comerciales de negras que solo me hacían sentir sola llevándome al engaño y la negación del "blanquear" mis atributos físicos.


Peor que no verte reflejada en la cotidianidad es ver una imagen que supuestamente te refleja pero con retoques, haciendo ver tu verdadero aspecto incorrecto. El secuestro de la negritud es lo que vemos en propagandas y certámenes de belleza.
Podemos ser coquetas y hermosas desde nuestro verdadero ser, al aceptarnos hay espacio para todas y todos, la belleza no es de unos pocos, es del ser humano, y el sentirnos bellas esta en nosotras, en nuestro cabello enroscado y los labios gruesos. Sigo insistiendo, amémonos como somos, negras, bellas y si eres una Arepa, Venezolana!

Fotografía 1: http://trucoscaserosparaelpelo.com/trucos-para-el-cabello-rizado/
Fotografía 2: http://www.caoba.org/cuidado-del-cabello-afro-al-natural/