domingo, 22 de febrero de 2015

¿La racista soy yo?

Por Jessica Cueto

 Cada vez más perturbada con todas las desigualdades que observo y vivo, camino buscando más razones para sentirme lo que soy, y enorgullecerme de ello, caminar con la frente en alto, siendo negra, siendo mujer. Pero nunca falta la persona que se incomoda, que se perturba, no por las desigualdades, sino por las igualdades. Y hasta saltan con la bandera de “auto-racismo”, un concepto que a duras penas entiendo, y se supone ser una especie de auto exclusión de los negros, es decir no hay racismo ahí afuera, es pura imaginación, y los verdaderamente racistas, somos nosotros, al defender y promover nuestras raíces, nuestra negritud.
Así que imagino si la cosa fuera al contario… ¿Cómo se vería? Imagínenselo…
Una chica de rasgos caucásicos, justificando el comportamiento de su cabello… -Es que no se levanta, el crece hacia abajo…- O explicando en tono jactancioso, que sus labios gruesos se deben a que su tataratatara abuelo era originario de Guinea Ecuatorial.
Zutana diciéndote lo lindo que será Fulano por sus rasgos afro, a pesar de su blanca piel. Mientras en vulgar actitud comenta lo bien “dotado” que debe estar Perencejo, solo porque es blanco.
Un autobús lleno de gente, que comienza a bajarse por el “sospecho” aspecto de dos jóvenes blancos.
O una disputa laboral por el despido injustificado de una persona de rasgos caucásicos, por el aspecto “poco profesional” de su cabello natural…
El hecho de que estas situaciones sean exclusivas de negros deja en evidencia el problema racial que vive nuestra sociedad.
El racismo no es una manera de ver las cosas, no es un fantasma ni creación de los mismos afro/negros, el racismo es una realidad que nos golpea la cara todos los días, es el prejuicio, el maltrato, la vergüenza, y el conformismo… Es el desprecio a la diversidad de la que somos parte como latinoamericanos, y que por siglos nos han hecho renegar.
Levantar la voz en lugar de hacernos observadores inertes de las desigualdades, dejándonos cargar en el carril del racismo y endoracismo, no es resentimiento, y mucho menos “auto-racismo”, es hacer visible lo incorrecto y actuar acorde con lo que somos en realidad.
Por último debo aclarar que no existe endoracismo sin racismo. Si una persona no es discriminada por su raza, nunca se sentirá menos como para renegar de sus orígenes.

Fuente de imagen: symonsez.wordpress.com

martes, 20 de enero de 2015

Crónica de la negrita pelo malo en una peluquería caraqueña

Por Jessica Cueto
Después de repasar en Pinterest ese afro perfectamente contestatario y fashion, que mantuviera el largo que tanto le había costado, se fue la negrita en búsqueda de su peluquería.
Prevenida por las tantas veces que fue maltratada, llegó a un Sandro solicitando a una peluquera que supiera manejar rizos, y que entendiera su decisión de llevar el cabello natural.
Así saltó una chica, mulatosa, negra clara con cabello corto y liso, fingiendo que entendía su solicitud.
Al lavarle el cabello la peluquera tomó su cabeza  y como si se le fuera la vida en ello, le restregó como un coleto, afincada y  en todas las direcciones. Al intentar detenerla solo le dió “tips” para el cuidado de su cabello -Que tienes que peinarte para abajo, que te lo seques antes de aplicar crema, que restriégate aquí, que jálate allá…- La mujer se despepitó en un sinfín de incoherencias con respecto al cabello afro, quizás por asumir que el aspecto natural de la negrita obedecía al descuido.
Después de enjuagar el champú, aplicó acondicionador y empezó a masacrarle el cabello, desenredando de raíz a puntas el enredo causado por el terrible lavado, sin compasión, jalando y templando…
La negrita pensaba -Por qué a las chicas blancas nunca le jalan el cabello, ellas se quejan profundamente de un simple tirón… En cambio yo, negra, nunca pude quejarme de los templones de cabello.-
Pero es que el pelo malo es fuerte, duro… Ahí no hay hebras partidas, ni cuero cabelludo o cuello lastimado… Ese no le duele a nadie.  
Antes del corte, la negrita suplicando ser escuchada, explicó el comportamiento de su cabello… -No me lo dejes como una choza- le dijo, -córtamelo en capas, para que me quede redondito-. Pero la peluquera hizo lo que quiso.
Terminó por cortarle el cabello parejo, es decir, corto abajo y largo arriba… Para luego con el difusor aplicarle calor, porque según la peluquera, el cabello no se puede dejar mojado…
Y todo bajo los ojos críticos y avergonzados del resto de peluqueras, que le daban  excelentes consejos… -Aplícale una queratina, un desriz suave… Sécale el cabello…-
Al terminar, la negrita quedó con el cabello como una choza y alborotado como nunca, sin un rizo definido y sintiéndose profundamente irrespetada, menospreciada y maltratada por el hecho de querer y tener su cabello natural.
Cuando llegó a casa, la negrita tuvo que lavarse la cabeza, por la cantidad de productos que en el empeño de estilizarle el cabello, le habían aplicado… Lacas, ceras, geles. Se lavó el cabello, y con un wash and go intentó salir a la calle con lo que resultó ser, todo, menos un afro.
La negrita que tan orgullosa está de su pelo malo, de ahí en adelante no ha podido sacar de su cabeza un turbante, ya que con su mal corte de cabello, las sirvientas de la belleza la sacaron del juego.

Fuentes:
Imágen 2: https://es.pinterest.com/

lunes, 22 de diciembre de 2014

Esa Negritud

Por Verónica Sequera



Caderas,
anchas
    dibujadas como pinceladas de dioses
se mueven, sutiles entre los tambores que resuenan a lo lejos
gritando el dolor, dolores por ser propiedad de otrxs.

Te azotaron, flagelando emociones
    solo gritabas la incertidumbre, por ser de ellxs.

Pero ellos quieren,
desearon, y ahora desean
tus pezones negros
    negros como el carbón.
    duros, la divinidad hecha carne.

Piel,
tocada y llena de gracia
es todo un despropósito para los cobardes,
esos que fueron blancos
convertidos en pardos que no entienden de tristezas.

¿Conociste alguna vez el respeto trastocado por la otredad que mereces?

Esto negro que huele a sangre,
a dolor
Alza la mirada entre rostros desafiantes
grita y es ahora hecho mujer
    Mujer que muestra al mundo su identidad
    Mujer que se reconoce
con el pelo bien pegado al cráneo, olor a sol
con el movimiento fluido de sus caderas, como las olas del mar
y la piel tostada.

Ahora somos el sueño de poetas,
desgarrando pieles
amando y transpirando emociones
detrás una mirada, en medio de la nada
con el fluir de los ríos
y junto a las diosas de la mar.

martes, 9 de diciembre de 2014

Ni chicha...

Por Beatriz Aiffil
Publicado en Correo del Orinoco, Caracas, domingo 7 diciembre 2014


Acaban de asfixiar a uno y no en secreto. Con cámaras de por medio y con un consecuente: Lo volvería a hacer. Y la pregunta de las 4 mil lochas: ¿Sería por negro? Y la canción correspondiente: Mamita me va a matar con sus malos pensamientos, yo no sé pero yo presiento… Ah, y el juicio cuyo respectivo veredicto irrefutable será: Inocente policía. Claro, estaba en el ejercicio de sus funciones.
Los años 60 se llevaron a Malcolm X, a Luther King y a otras lideresas y líderes negros estadounidenses. Bueno, también a miles de héroes anónimos presentes en una historia tétrica de segregación, masacres y homicidios sin justicia objetiva.
Pero el siglo XXI trajo consigo a Barak Obama.
Y Obama trajo en su maleta el sueño de una nación unificada. Pero unificada bajo qué preceptos. Supusieron algunos optimistas que con Obama el camino de la integración estaría allanado. Pero hemos visto a los tipos del Ku Klux Klan vivitos y coleando, ni siquiera han cambiado el disfraz. Hemos visto a los policías actuar con impunidad. Y este año van por lo menos 2 signos inequívocos de que el racismo en EEUU no murió con la ascensión de Obama como presidente de la potencia más poderosa del mundo. Valga la redundancia de la potencia poderosa pues no la afectan las 7 potencias.
Eso sí, ya Harry Belafonte está viejito y se acaba de morir Amiri Baraka. Queda Amina Baraka pero hay cada vez más Condoleezzas. No sabemos qué extraños efectos tiene el comer, respirar, caminar dentro de la barriga de semejante monstruo. Así que nos hermanamos con los afroestadounidenses con reservas porque al fin y al cabo son estadounidenses, padres de un proyecto de dominación global, y nunca se sabe…


Obama, insisto, es una construcción por no decir aberración. Se le imposibilita mentalmente una identificación genuina con nuestra problemática. Alguien escribía por ahí que Barak Obama no se puede comparar con Mandela porque su biografía no está conectada con las luchas de liberación africana y contra el racismo; ni con Toussaint L´Ouverture porque tampoco está conectada con la lucha de los descendientes de esclavos en América y el Caribe. Mejor in-comparación imposible. Dos jefes de gobierno que nada que ver con el que le tocó a la nación negra estadounidense. No es negro políticamente hablando ni lo que se ha dado en llamar afrodescendiente. Simplemente su piel es negra y es hijo de un afro. Más allá, no pidan peras…

lunes, 1 de diciembre de 2014

Por Jessica Cueto


Nuestros cabellos son una muestra de resistencia al sistema, y detrás de su belleza majestuosa que hace coronas, es importante saber el por qué de sus características. El cabello negroide o afro es característicamente rizado como consecuencia de la adaptación a los climas cálidos, permitiendo la circulación del aire con mayor facilidad, refrigerando la cabeza y evitando que alcance temperaturas peligrosas para el ser humano. Así vemos como nuestros cabellos son herencia ancestral, hermosa herencia que al liberarnos del yugo del blanquecimiento, exaltamos y reivindicamos al tiempo que sonreímos siendo y mostrando nuestro verdadero ser.
Aquí  unos tips para el cuidado de nuestros cabellos, mediante rituales amorosos que enaltecen nuestra afrofemenidad.

1.      Usa tus dedos
A diferencia de la creencia popular, los cabellos afro generalmente con finos y tienden a partirse fácilmente si los maltratamos. Al desenredarlo con los dedos y peines de dientes gruesos evitamos el fracturar la hebra, además de ser un ritual de amor a nuestros cabellos y a nuestra afrofemenidad.


2.      Cubre tu cabello
Nuestros cabellos son naturalmente resecos, por lo que el conservar la hidratación es una tarea que dará sus frutos en un cabello saludablemente hermoso. Al dormir cubre tu cabello o almohada con una funda sedosa, que al contrario del algodón no absorben los aceites naturales del cabello, evitando el friz matutino.

3.      No sulfatos, no champú
Los sulfatos contenidos en champús son los que al producir la espuma dejan al cabello libre de sus aceites naturales y artificiales, dejándolo sumamente reseco. Al utilizar champús sin sulfatos, evitamos esta sensación; el problema es que muchos champús aún sin sulfatos dejan nuestros cabellos con la sensación de resequedad, por lo que existe hoy en día un movimiento que cobra cada vez mas adeptas y es el régimen no-poo (no champú). Este consiste en limpiarnos el cabello con productos alternativos que no resequen nuestra hebra. Existen variadas opciones (co-wash, vinagre de manzana y bicarbonato de sodio, entre otros), que personalmente recomiendo, ya que limpian a profundidad el cabello y lo dejan manejable. La cuestión es que este régimen debe ir de la mano con la NO utilización de siliconas, ya que éstas al ser de origen mineral (petróleo) es posible removerlas sólo con los productos detergentes contenidos en champús. Si aún decides lavar tu cabello con champú elige los libres de sulfatos y que contengan productos humectantes.

4.      Hidrátalo
Nuestros cabellos aman el agua, y mientras más expuesto estén a ella mejor se sentirán, este es un principio que nos choca mucho a las negras, debido a la costumbre de no mojarnos el cabello por el secado y el desriz, y hasta el mito de que el exceso de humedad pudre el cabello. Humedecer nuestros cabellos con atomizador varias veces al día, aplicarnos acondicionadores sin enjuague (que no contenga Hidróxido de Sodio), así como aplicar hidrataciones profundas cuando el cabello lo pide, son hábitos que el cabello agradece.


5.      Sella la hidratación
Nuestros cabellos tienden a perder la humedad rápidamente y volver a su estado de resequedad fácilmente. Por lo que aplicar aceites o mantecas preferiblemente  naturales, luego de un acondicionador sin enjuague, sella la humedad contenida en la hebra del cabello, lo que lo mantiene por más tiempo hidratado.

6.      ¡Desenrédalo!
Un hecho sin lugar a duda es que mientras más días dure tu cabello afro sin ser desenredado, mas rebelde se pone y más lo maltratas en el proceso. Así que define una rutina donde mínimo dos o tres veces por semana lo desenredes. No olvides hacerlo utilizando toda el agua, aceites y el acondicionador necesario para no quebrar las hebras del cabello, utilizando tus dedos o peine de dientes gruesos, dividiéndolo por partes para ayudarte, y si prefieres al finalizar péinate con moños, twist o trenzas para proteger y mantener tu cabello sin enredos.

7.      Elige lo natural
A pesar de lo difícil que es llevar un régimen natural, esta es la manera de lograr un cabello saludable. Los sulfatos, las siliconas, parabenos y el sin fin de productos químicos que se han creado para el "manejo" de nuestros cabellos, lo maltratan y deforman. Evita los champús que resecan nuestra hebra, y elige acondicionadores sin siliconas, ya que estos cubren y sellan la hebra del cabello con derivados del petróleo, resecando y bloqueando la hidratación del mismo; péinate con gel de linaza, aplica aceites naturales para el sellado de la hidratación, e hidrata profundamente con productos naturales como aguacate, coco, plátano, huevo. Además de ser mucho más económico que los productos comerciales, son rituales orgánicos de amor con excelentes resultados en la salud y apariencia del cabello negroide.

8.      Diviértete
La sociedad aún asume que nuestros cabellos son feos e inapropiados, por lo que en muchos casos nuestra autoestima es afectada, desencadenando en una relación de más odio que amor con nuestros cabellos. Peinándolo de formas divertidas, utilizando accesorios, bandanas, pañoletas, de colores y tamaños variados, le damos un vuelco a ese prejuicio y hacemos ver nuestra afrofemenidad hermosa y contrarrestamos preconceptos errados, ganando adeptas a esta forma de llevar la negritud con hermoso orgullo.

9.      Trátalo con cariño
Me refiero a cuando lo toques; no lo maltrates, masajéalo, péinalo y juega con él desde el amor. Al lavarlo distribuye el producto de tu preferencia con agua desde la raíz, masajeando con los dedos (no las uñas) el cuero cabelludos, llevando el producto suavemente sin maltratar ni romper la hebra, hasta las puntas. Al desenredarlo y peinarlo evita romperlo, separa los nudos que se creen, ve de puntas a raíz y sepáralo en partes para mejores resultados. Al secarlo no restriegues la toalla contra el cabello, puedes sacar el exceso de agua exprimiéndolo sutilmente con las manos, o secarlo utilizando una camiseta vieja o toalla de microfibra ya que absorben el agua sin ocasionar las puntas dañadas y el frizz de frotarlo con toallas convencionales. Por último evita peinarte, desenredarte o lavarte el cabello apurada o molesta, permítete un espacio de amor con tu cabello.

10.  Estilos protectores
Son esos peinados que nos hacían de niñas, las trenzas, los twist o rollitos, los moños,  entre otros; que permiten agrupar nuestro cabello protegiéndolo de los agentes externos que lo perjudican, además de constituir peinados al tenerlos y al deshacerlos, ya que definen un patrón de rizo muy bonito. Los estilos protectores son trenzas que en termino general, se hacen separando el cabello y trenzándolas o enrollándolas en dos o tres partes. Para mejores resultados y no maltratar la hebra, al hacer los estilos protectores el cabello debe estar húmedo y con algún producto hidratante sin enjuague. Se deben deshacer con las manos preferiblemente, previamente frotadas con el aceite de tu preferencia, evitando así el friz, y al terminar puedes seguir separando el cabello y peinarlo con los dedos hasta obtener el aspecto deseado.


Les recomiendo además revisen los links de abajo, ahí hay mucha más información sobre el cuidado de nuestros cabellos hermosamente negros.


Fotografía 1: https: stephafromio.blogspot.com/
Fotografía 2: sidibeauty.blogspot.com
Fotografías 3 y 4: www.pinterest.com


viernes, 24 de octubre de 2014

Este racismo nuestro

Por Jessica Cueto

Como negra venezolana, que ha vivido procesos sociopolíticos tan importantes como fue y sigue siendo la revolución bolivariana y chavista, no me escapo del análisis a lo interno y externo de nuestra posición en esta sociedad capitalista, patriarcal y racista, como es la venezolana. Intentaré explicar entonces, la sensación de ser negra y mujer en esta sociedad que niega ser racista y patriarcal, y que bajo la cara del racismo, endoracismo y misoginia no ha dudado en dejar claro mi lugar en ésta.
Entendiendo que el racismo es externo al grupo, mientras que el endoracismo es la internalización del racismo por el pueblo sometido, aceptando su autonegación; identificándose así, el colonizado con el colonizador.
Un racismo, frontal, y profundamente  hiriente lo experimenté a los 5 años, cuando otra niña, blanca, aclaró firmemente y sin tuteos que no jugaría conmigo por negra; eso me hizo tocar piso, y entender rápido que mi lugar como negra era distinto al de los blancos. Este no fue el primer episodio de racismo, ya en preescolar recuerdo, no tan traumáticamente, el que al jugar se me emparentaba casi inmediatamente con otro niño negro para hacer las veces de sirvientes, nunca los papás o los hijos.
Aclaro que mi lugar de crianza no fue en los Andes, o en el este del este de Caracas donde cuesta encontrar caras prietas, sino en el estado Vargas, costa litoralense, llena de negros, negras, morenos y un sin fin de mestizos.
Ya desde mi círculo familiar, a pesar de mostrar un marcado orgullo por la negritud de nuestra herencia, se mostraban rasgos endoracistas reservados a otros negros al que se les quisiera denigrar o "ubicar". Comentarios como, "negro y feo", "negrestín", "fondo 'e paila", "pelo malo", y aclaratorias con respecto a la estética, donde lo negro es feo, ordinario y pobre, convivían a la vez con un discurso de orgullo y resistencia afro.
Por otra parte están los negros que se asumen claramente menos por su condición étnica-cultural, buscando siempre hacia esa herencia blanca remanente en el mestizaje. La nariz fina, los labios no tan gruesos, el cabello "bueno", la piel clara, como también el deslinde de sus tradiciones originarias.
La sintesis de esto, desde mi perspectiva es mas abundante y agresiva; es el chiste que no termina de asumirse racista/endoracista, en cambio se ofende si se le enfrenta, quedando el ofendido como acomplejado. Y no se limita al negro, va también para el indígena, el pobre y para la mujer. Esta en apariencia no agrede al discriminado, sino que asume una posición implícita de menosprecio por la condición discriminada. Se dice tolerante, que no le importa el color de piel, cultura o género, pero no duda en desmeritar por estas condiciones. 

Un ejemplo que para mí lo resume, me ocurrió con unos conductores andinos con los que viajé desde Caracas al estado Mérida. En este recorrido pasamos por un reductor de velocidad donde estaba una chica morena, claramente de origen humilde, vendiendo café, a lo que a manera de chiste el conductor comentó con otros pasajeros -Diga un número, y se la gana-. Esto parecerá no ser necesariamente racista, clasista y misógino, pero algo se sentía en el tono "chistoso", además del hecho de que yo, mujer negra, nunca deje de ser para el chofer al momento de dirigirse hacia mí, "negrita", a diferencia del resto de los pasajeros que siendo blancos nunca fueron llamados "blanquitos". El conglomerado en su conversación nunca tuvo una actitud frontalmente racista, pero entre risas y chistes (de mal gusto), mostraban el menosprecio de lo negro, indígena y femenino.
Y este para mi es el mayor problema, porque que difícil es reclamar un derecho cuando no se ve violentado, y en cambio es ridiculizado.
Diariamente observo y vivo prejuicios que dejan en mal puesto la negritud, considerándola menos, intelectual, cultural, económica y estéticamente.
Consideraciones sin enfrentamiento donde una persona es fea por sus rasgos negros o indígenas, pero es considerada bella, por sus facciones blancas; presunciones de la condición delictiva de una persona por su color de piel y aspecto humilde; el asombro colectivo en la presencia de intelectualidades de etnia no blanca; las aseveraciones ciegas de flojera y suciedad, atribuidas a etnias indígenas y comunidades afrodescendientes; exotización de la cultura afro e indígena, haciéndola ajena y rara; reconocimiento por características negativas a comunidades afro e indígenas; preferencia por supuesta decisión personal, desligada del racismo, la socialización con personas blancas; divulgación a modo de chiste, clichés racistas, clasistas y misóginos.
Existen otras muchas formas de este racismo/endoracismo disfrazado, pero son en ocasiones tan sutiles, que el reclamo es más difícil que la complicidad. Debe haber una legitimación de la denuncia ante este tipo de hechos, que no por ser sutiles, son menos ofensivos.
Venezuela es un país pluricultural y multiétnico, lleno de culturas diversas, lo que detrás del título de mestizo ha sido utilizado para invisibilizarlas, quedando tácitamente resuelto la supremacía de lo blanco sobre lo negro e indígena, quedando grabado en nuestra conciencia colectiva.

Fotografía 1: nuestratierraabundante.weebly.com
Fotografía 2: aserne.blogspot.com

viernes, 10 de octubre de 2014

Mi lavado para salir!

Por Jessica Cueto


Quizá ya han leído por algún blog de estos afro femeninos que nuestros cabellos son característicamente resecos y deben ser sometidos a tratamientos intensivos de hidratación para mantenerlo saludable. Aquí entra el co-wash, o lavado con acondicionador; esta es una técnica altamente recomendable, ya que permite limpiar nuestro cabello sin someterlo a los sulfatos que contenidos en champús resecan el cabello y lo fragilizan con el uso prolongado y frecuente. Esta técnica es conocida por ayudar a desenredar contribuyendo a la suavidad del cabello, mientras lo mantiene junto con el cuero cabelludo limpio e hidratado sin privarle de sus aceites naturales.
La cuestión es sencilla, en lugar de lavarnos el cabello con champú, nos colocamos abundante acondicionar, mientras frotamos con la yema de los dedos el cuero cabelludo dejando caer el acondicionador en el cabello, para luego enjuagarlo bien con abundante agua.
Asimismo el LOC y LCO, con diferencias en el orden de aplicación de cada producto, es el método de hidratar y sellar el cabello para mantener la hidratación por más tiempo. La técnica  consiste en aplicar agua, luego crema y por último aceite en el cabello, LCO Liquid Cream Oil (Líquido, crema y aceite) ,  o también  agua, luego aceite y por último crema LOC Liquid Oil Cream.


Al conjugar ambas técnicas, Co-wash y LCO por varios meses he descubierto un método para flojos que me ha funcionado bastante bien, dejando mi cabello limpio e hidratado, sin la posterior sensación de resequedad típica del lavado, y listo para salir. Este procedimiento con algunas variantes, también es conocido como wash & go (lavar y salir).

1.- En principio me humedezco el cabello con abundante agua.
2.- Coloco una cantidad generosa de baño de crema, acondicionador o crema de tratamiento intensivo en el cabello.
3.- Aprovecho de desenredarme el cabello en partes, primero con los dedos y luego desde puntas a raíces con un peine de dientes separados.


4.- Ya con el cabello desenredado y con acondicionador, froto con las yema de los dedos (no las uñas) el cuero cabelludo, para luego ir llevando con suaves masajes el acondicionador hasta las puntas del cabello. Para ayudar a la distribución del acondicionador pueden ir humedeciendo el cabello.



5.- Desenredo de nuevo el cabello con los dedos y empiezo a enjuagar con abundante agua fría. A medida que enjuagan el cabello, el acondicionar se va haciendo espumoso, por lo que aprovecho y vuelvo a masajear el cuero cabelludo para limpiar mas profundamente.
6.- Escurro el cabello muy bien con las manos.
7.- Aplico otro acondicionador o crema para peinar, peinándolo enérgicamente con los dedos para que se distribuya uniformemente en todo el cabello.
8.- Por último extiendo aceite para el cabello, preferiblemente 100% natural (almendras, coco, argán, aguacate, ricino, romero) en mis manos para distribuirlo uniformemente en todo el cabello, y lo dejo secar solo. Esto funciona para sellar la hebra del cabello, manteniéndolo hidratado por más tiempo.


Al momento de ir desenredando y peinando con los dedos, vamos definiendo la forma en que nos quedará el cabello, así que si quieren que salga con carrera a la mitad o de lado, deben definirlo desde que lo desenredan y antes de aplicar el aceite en el sellado.
Esta técnica permite limpiar el cabello sin maltratarlo en exceso, pero si utilizamos productos capilares que contengan petrolatos y siliconas estas sólo pueden ser removidas por agentes detergentes como los contenidos en los champús, por lo que se recomienda el lavado habitual con el acondicionador o co-wash y entre intervalos de tiempo con champú, preferiblemente sin sulfatos.
En mi caso mensualmente lavo mi cabello con champú y el restante de las veces con baño de crema, acondicionador o crema de tratamiento intensivo en el cabello
Es importante destacar que nuestros cabello afro no deben tener el mismo tratamiento que cabello lacios, ya que es característicamente reseco, por lo que la frecuencia de lavados así como las cantidades de cremas hidratantes deben adaptarse a la necesidad y textura de nuestros cabellos.
Abajo dejo links interesantes sobre el cuidado de nuestro cabello.
 ¿Y tú, que tratamientos usas?

http://afrohair.es/2013/07/hidratar-el-pelo-afro-loc-y-lco.html
http://afrohair.es/guia-principiantes-naturales/productos-basicos-para-cabello-natural
http://www.get-the-look.cl/articulo/-lavas-tu-cabello-con-acondicionador-conoce-la-tecnica-del-co-wash-y-ve-para-que-tipo-de-cabello-es-indicada_a1083/1
www.youtube.com/watch?v=Rm4lmWBEbn4

Fotografía 1: www.sofiablack.com
Fotografía 2 : afrohair.es
Fotografía 3: www.ebay.es
Fotografía 4: afrohairvideos.com
Fotografía 5: www.i-chollos.com